domingo, 2 de agosto de 2009

Che parte I, de Steven Soderbergh


En primer lugar, me parece conveniente contarles un poco las reservas previas que tuve antes de permitirme ver ambos films, aún a riesgo de sonar en extremo prejuicioso (y admito que lo soy frecuentemente).
Por un lado, apenas me enteré del lanzamiento de dicho film, lo primero que me fijé fue en el director en cuestión, el mencionado S. Soderbergh; y acto seguido indagué mínimamente acerca de su filmografía y lo que tenía visto. Y allí fue cuando recibí el primer espinazo de escepticismo: ¿Cómo podía alguien que dirigió "Ahora son trece", una película que hace culto desvergonzadamente al glamour hollywoodense, a las megaestrellas y al entretenimiento fácil, venirme a hablar de algo en principio tan opuesto, tan complejo, tan históricamente importante como lo fue, es y será Ernesto "Che" Guevara De La Serna? Sin embargo, luego de fijarme un poco más encontré otras cosas más rescatables en las que había participado, como "Buenas noches y buena suerte", "El buen alemán", "Traffic" películas que me hicieron llegar a la conclusión de que evidentemente a veces se necesita juntar dinero para hacer una buena producción independiente, por lo que "Ahora son trece" pudo haber sido el caso.
Pero de todas formas (ya enfurruñado, lo admito) me seguía negando a verla, ya que, por otra parte, siempre me molestó en gran medida esa tendencia que tiene la industria hollywoodense de realizar biopics de las grandes personalidades históricas como si coleccionaran figuritas (teniendo en cuenta que la figura del Che fue lamentablemente transformada en figurita por las generaciones que le sucedieron), beneficiándose tanto en términos económicos como dando la imagen de "cultos", como son los casos de Mahatma Gandhi, Ray Charles, Francis Bacon, donde además su estructura fílmica obedece a una fórmula reiterada hasta el cansancio (salvo excepciones rarísimas como la de Bob Dylan, que me encantó); con lo cual me cuesta cada vez más soportar una película entera de dicho género.
Hasta que, finalmente, luego de un par de conversaciones al respecto con un amigo que tenía mucho más estudiada la figura del Che, y valiéndome de su opinión positiva, decidí dejar de lado hasta donde pude los prejuicios y darle luz verde.
Tengo que reconocer que me sorprendió. Pero vamos por partes.
En "Che I" (acá bautizada "Che el argentino"), el argumento se centra en los pasos de Guevara dentro de Cuba hacia la revolución. Es decir, ya se nos presenta al Che constituido como aquel que todos nosotros conocemos, inmortalizado en la fotografía de Korda: el guerrillero que marcha decididamente hacia la revolución. Con lo cual se puede decir que el director no da vueltas al respecto de su persona ni pierde el tiempo en detalles acerca de su vida previa a la lucha armada. En la película nunca es Ernesto, de entrada es “el Che”. Esto lo podemos ver ya cuando, en las primeras imágenes se nos muestra un croquis de Cuba y sus diferentes regiones, es decir, la acción transcurrirá allí desde el comienzo hasta el final. Obviamente el film se toma el tiempo (correctamente) para realizar una contextualización previa: recrea secuencias históricas de la llegada de Batista al poder y la represión instaurada por el mismo, el encuentro del “Argentino” con Fidel en una cena en México (donde además aprovecha para meter un pequeño “desliz” que luego se convertirá en una gran diferencia entre ambas personalidades, retomado en la segunda parte: mientras Fidel centra su objetivo en Cuba, el otro le contesta que “lo mismo pasa en toda Latinoamérica”, a lo que Fidel no contesta nada – “Manila no contesta”-),
etc.

Sin embargo, lo que hasta aquí podría llegar a tildarse de arquetípico (sobre todo cuando se recrea esa entrevista de la cual René Burri también hizo popular una fotografía del Che), el resto de la película se encarga de desmentirlo, y eso es lo que justamente Soderbergh logra magistralmente. Una vez instalada la acción completamente en el campo de batalla, se nos muestra un retrato excepcional del Che.

Una de las cosas que yo temía tener que ver era esa manía del cine yanki por sobrevalorar a los héroes, por pintarlos como seres perfectos, invulnerables, una suerte de dioses del olimpo. En consecuencia, pensaba que era probable que me encontrara con una especie de "Duro de matar" indestructible. Y esto aquí no pasa. Aquí el Che es mostrado como un ser humano ya desde el primer plano, donde aparece en campo respirando agitadamente al borde de un desmayo por ataque de asma. Donde, sin exagerar, se resalta su integridad, su dureza psicológica, y además como alguien que al mismo tiempo era “uno más del montón” mostrándolo mayormente con planos generales, rodeado de sus camaradas, haciendo hincapié en que dicha lucha siempre fue plural, siempre fue el producto de una suma de personas unidas por ideales en conjunto. Donde su liderazgo no es sólo como guerrillero, sino también como médico, voluntario, pedagogo, “juez de disciplina”, mediador, protector, etc. intentando romper con esa imagen mítica del mero combatiente rebelde, rescatando sus valores morales y sociales, su evolución personal e ideológica a medida que transcurre la batalla. Esta fidelidad de la representación a lo representado es una de las cosas más rescatables del film.

Por otra parte, hay que decirlo: Benicio Del Toro realmente cumple su trabajo (¡y cómo!) involucrandose en su rol hasta la médula de Guevara, esmerándose por rendirle homenaje en todo momento: los gestos, la voz, la postura, el caminar, la mirada, etc.

Sin embargo (y aquí es donde tranquilamente me pueden llamar histérico, gata flora, obsesivo, etc.) hay algo que me molestaba, y aunque sea un detalle mínimo sin importancia me gustaría mencionarlo. Si bien se tiene y se debe juzgar a una obra por la obra en sí; y no por sus componentes considerados individualmente, no dejaba de fastidiarme en gran medida ver a muchos actores haciendo de partidarios de Guevara (o no), habiéndolos observado anteriormente en películas casi totalmente propagandistas de la era Bush. Esta bien, esta bien, un trabajo es un trabajo. ¡Pero qué falta de integridad "cojones"! Se supone que son artistas... ¿los artistas no valen por sus ideales? En fin.




(continuara en la 2da parte …)

2 comentarios:

Flavia dijo...

Bueno ya entraremos a polemizar personalmente en nuestros encuentros cinéfilos...
Coincido en la grata sorpresa que fue esta película...filmada sin ningun tipo de cliché al que nos tiene acostumbrados estas grandes producciones.
Para mi, la película desborda en sobriedad, todo aparece en su justa medida. Creo que en eso logra captar la esencia de la personalidad de Guevara, que aunque nunca hizo nada a medias, siempre mantuvo un nivel de racionalidad y simpleza tan grande que hace de lo utópico algo más cercano.
Espero la segunda parte...
Saludos!

Juan Pelota dijo...

Gracias Fla por comentar!! Supongo que coincidimos en todo (será raro? jajaja) a ver si te animas a hacer la opinion de la 2da parte!!! tengo fiaca para escribir je